Skip to main content

El deporte es como la vida misma. Atravesamos momentos muy oscuros, de tener ganas hasta de retirarnos. En nuestras cruces cotidianas nos sucede lo mismo.

12 de junio de 2022 – III Vuelta a Madrid Non Stop

Estaba completando la Vuelta a Madrid MTB por equipos. 10 etapas consecutivas por relevos sin descanso, día y noche avanzando. Era mi tercera y última etapa (novena y penúltima del equipo). Las fuerzas amenazaban por abandonarme. Había completado mis primeras 2 etapas hacía menos de 30 horas. La primera había disfrutado incluso liderándola los primeros 50 km junto a Pau Marza e Ibon Zugasti, llegando al primer avituallamiento y relevo en 3ª posición. Mi segunda etapa, quinta del equipo, transcurrió en su práctica totalidad de noche. Fueron 5 horas duras, pero conseguí completarlas recuperando nuevas posiciones en la clasificación general y exprimiendo mi cuerpo.

Tenía frente a mí 120 kilómetros y más de 2.000 metros de desnivel. Con la fatiga de las anteriores etapas acumuladas, mi falta de recuperación y mi carencia de suficiente entrenamiento las posibilidades de pájara superaban claramente el 50%.

El límite

Aguanté 15-20 km a rueda de René, experimentado en largas distancias. En un repecho que no creo que superase el 5-6% de pendiente y de no más de 200-300 metros de longitud (si es que soy capaz de recordarlo con mínima precisión) las piernas se me vaciaron y claudiqué. De rodar con los mejores a no poder subir un repecho del 5%. Así de rápido te pone la vida en tu sitio.

Quien ha sentido una pájara sabe lo que es estar vacío. René me animó a ir juntos, me quiso esperar. Yo sabía que no había modo de dar la vuelta a la situación. Le insistí en que siguiese su propio ritmo.

Se sucedieron las horas, llegando a alcanzar temperaturas de 43º. Horas interminables. Nunca había necesitado parar en mitad de una carrera y tuve que hacerlo 2 veces. Gracias a mis amigos, compañeros de equipo, que me asistieron y dieron cariño pude avanzar. He de decir que me llegaron a insinuar retirarme. No iba conmigo. Me había empujado para llegar hasta ahí. Conocía bien mi cuerpo, sabía que estaba bien aclimatado y a pesar de que apenas podía tragar, no descuidé la hidratación, forzándome a beber el potaje que Dios sabe que me metieron mis amigos para darme fuerzas…

A falta de 20 kilómetros de meta, volví a encontrarme con mi equipo y me metí en la autocaravana. Llegué a dormir escasos segundos. Salí, nuevo golpe de calor, me rociaron una jarra de agua por encima y volví a rodar, a dar gracias, a exprimirme, sabiendo que siempre podemos empujar nuestro cuerpo un extra más.

Generando callo

Alcancé la meta feliz. No fue el mejor rendimiento deportivo, pero sí una barrera más que rompí en mi cabeza. Una victoria de las que generan callo. Callo para no rendirme en mi día a día, para siempre dar un 1% más, para esperar más de mí, para salir de mi comodidad. El callo no solo se gana apretando los dientes, sino también aceptando la fragilidad.

¿Qué me movía realmente? A mis amigos no pude más que compartirles esta canción, «A Prayer for Grace»:

Si pudiera hacer solo una petición
que marcara todos los días que me quedan,
preferiría no ser conocido por tesoros y fama
ni por trofeos y reconocimientos que sé que se desvanecerían.

En cambio, prefiero ser conocido
por la bondad y el amor que muestro,
ser conocido por paciencia y longanimidad;
entrega de vida por las palabras que digo.

Así que con cada aliento que das para respirar,
pido que sea tu Gloria lo que vean.
Y de todas las palabras que este mundo podría decir,
que digan que estoy lleno de gracia.

Seré el primero en confesar que
no siempre me encuentro en mi mejor momento.
Pero que Dios sea mi fuerza en esos momentos en que soy débil
y seguiré dando la gracia que he recibido.

Y por fin, cuando vea tu Cara
y haya llegado al final de mi carrera,
no quiero que se me conozca por terminar fuerte,
sino como alguien que tu gracia llevó todo el tiempo.

¿Cuál es ese repecho insignificante que hoy te está haciendo querer tirar la toalla? No busques solo fuerzas en tus piernas; a veces solo hace falta un 1% más de gracia.

Suscríbete!

¡Profundiza en ti mismo, recibe las últimas publicaciones!

Leave a Reply

Juan Mel
Madrid, España

T: 639 236 557
E: Juanmel@zenit-igh.es